martes, 24 de marzo de 2009

Mi mágico dormitorio. Un portal generacional.



Mi mágico dormitorio.

Un portal generacional.


Mi dormitorio más que una habitación destinada al descanso, constituye un lugar único, muy sesentero y setentero en apariencia, casi de pleno homenaje a Mecánica Popular de los años 60 a 70, en cuyos lugares secretos se guardan una serie de tesoros familiares, los cuales se transforman invaluables desde la perspectiva emocional, lo que ha hecho que sin pretenderlo se haya transformado en un mágico portal.

La historia comienza con mi abuela paterna, según supe por relato de mis familiares, siempre se quejó que el lugar que debía corresponder al comedor del departamento se transformó en un sucio taller de mi padre. La mayor crítica la hacía, puesto que en las tardes de invierno, el lugar suele entibiarse por el sol, gracias a un ventanal con balcón que da a un horrible patio de luz. Aproximadamente una década más tarde de su muerte, su sueño se hizo realidad, ya que en esa habitación se instaló un sillón donde mi gato, amo y señor de la casa, reposaba tomando sol por las tardes.

La forma en que el taller de mi padre se transformó en mi dormitorio, no la relataré en este medio, puesto que saldrían a relucir instantes demasiado íntimos y dolorosos que no van al caso recordar ni hacer públicos, pero si puedo decir que hasta ahora tiene remanentes de taller y bodega.

Este lugar, que para algunos carece de intervención femenina y para otros carece de un masculino y pulcro orden militar, es mi refugio, mi lugar de descanso, mi lugar de trabajo, creación, planchado, secado de ropa, bodega y centro de recreación. Si no fuera porque carece de baño y cocina propia e independiente, esto sería una especie de bunker.

Lo que para algunos resulta extraño, y a veces hasta chocante, para mi es mágico. Resulta cómodo y muy relajante, poder dormir bajo un closet creado por mi padre, el cual guarda colecciones completas de la revista Mecánica Popular, mientras que a mis pies existe una cruz de exorcismo cuyo Jesús puedo mirar a la cara cuando despierto, y un termómetro con grados Celsius y Farenheit. A mi lado, y sin tener que estirar mucho la mano, está un teléfono, justo colgado en un inmenso mueble para el computador también creado por mi papá. Al frente está mi escritorio, junto a la Tabla de planchar de Tom y Jerry, escritorio que uso bastante poco, ya que paso más tiempo con el computador. La puerta, estilo francesa, pero más gruesa y pesada que lo habitual, fue construida por mis hermanos, le da un toque clásico pero a medio terminar, y el gran ventanal con un pequeño balcón, decepciona con su pésima vista.

Goza de rarezas, como por ejemplo, tiene un mueble que al mover una perilla de radio electrola del año del coco se abre un escritorio, lo que permite abrir tres cajones internos, los cuales permiten abrir un cuarto cajón secreto de una manera que no diré jamás. Aunque debo reconocer que el mueble más maravilloso no está en mi pieza sino que en el living, era el compacto escritorio de mi padre, es extraño pero divertido, ya que en ese hay que abrir el escritorio deslizando una perilla, para poder meter el dedo en un agujero que permite deslizar un cajón que se abre a la izquierda, recién ahí permite abrir un cajón hacia la derecha metiendo la mano en el vacío que deja el primer cajón abierto, el abrir ambos cajones permite abrir un tercer cajón que se abre hacia adelante, empujando desde abajo desde la cavidad que dejan los cajones previamente abiertos, y luego teniendo todos las cajones abiertos, moviendo la misma perilla que permite abrir el escritorio y empujando desde el hueco dejado por el tercer cajón, se abre el cuarto (lo que parece engorroso en realidad se hace entretenido).

Más allá de los muebles, también hay cosas extrañas, como una sumadora de los años 20, un probador de tubos portátil de los años 50 a 60, un ventilador que me regaló mi tía cuando niño, que si es tocado deja de funcionar, siendo seguro para niños, etc.

Quizás existe demasiado apego a las cosas que hay acá, y que solamente para esta familia tienen razón de ser, hay cosas de mis bisabuelos, abuelos, tíos abuelos, padres, tíos, primos, hermanos y mías. Estoy firmemente convencido que en mi dormitorio, lugar donde se fusiona: lo moderno con la antiguo, la sagrado con lo profano, lo privado con lo público, lo oculto con lo expuesto, existe muchísimo amor circulando. Es cosa de ver sus murallas, sus muebles, las antigüedades y las cosas nuevas que se guardan o se exponen en ellos. Es cosa de preguntarle a alguien de esta familia, qué es, para qué sirve, o de donde viene algunas de las cosas que hay acá, para descubrir que nada está al azar y que todo tiene un profundo significado familiar.

Duermo en un portal que me conecta con una historia que a nadie interesa, salvo a quienes somos parte de ella, y que comunica a las generaciones pasadas con las nuevas generaciones. Me pregunto si habrán más personas en el mundo, que vean en una simple habitación algo más allá que un conjunto de muebles, así como yo he llegado a comprender y compenetrarme con mi propia habitación.

4 comentarios:

  1. Muy cierto a veces es mejor seguir caminando,pero me era imposible no escribir sobre ello...

    un abrazo!

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  2. Soy la que no buscas: Me imagino, esas cosas son dolorosas.

    Daniel Alberto Silanes Puentes camina solo en caso de estafas.

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  3. Lo unico que mi pieza tiene de magico es que siento que me habla, y me dice que trabaje en la tesis. Tambien me dice que no la ordeno, y que haga la cama. Respecto a los lazos familiares no me interesan mucho la verdad, como antes he comentado por acá.

    Magician`s Nephew es individualista.

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  4. Magician's Nephew: Te recomiendo que le hagas caso a tu pieza, es bien sabia.

    Daniel Alberto Silanes Puentes es freakalista.

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