sábado, 1 de mayo de 2010

Fui compañero de un Hikikomori. Corrijo: de un aislado a la chilena.

Fui compañero de un Hikikomori.
Corrijo: de un aislado a la chilena.

Distante de mi país, al otro lado del mar, en una isla que a veces pareciera ser una mitad de Chile, existe una cultura que no comprendo, pero no por eso es menos llamativa. Creo que fue ese efecto embriagador y casi hipnótico que tiene Japón, fue lo que sedujo a Gonzalo a auto-diagnosticarse como hikikomori, arrogándose facultades de doctor nipón, de las cuales carece, ya que lo que el sufre, se llama “colapso por preparación del examen de grado”.

Un hikikomori (en español, aislamiento), es un adolescente o adulto joven que aun vive con sus padres, el cual se aísla en su pieza, desarrolla agorafobia, pierde contacto con la sociedad, gran parte del día y la noche juega con su playstation, o la consola de su preferencia, y mantiene un riguroso encierro, por años o décadas, lo cual constituye una verdadera vergüenza para una familia japonesa.

Gonzalo, usando sus dotes paranormales, asegura que muy pronto, por moda e imitación, los adolescentes y jóvenes chilenos harán lo mismo. Sinceramente, conociendo la gran diferencia entre una madre chilena y una japonesa, dudo que eso pase en Chile, porque el mocoso preferirá salir a carretear con los amigos, en vez de escuchar los gritos, y escándalos varios de su madre, la cual será capaz de tirarle el playstation a la basura, y evitar así también, los reproches del padre por el hecho de estar pagando un psicólogo.

1 comentario:

  1. Esta entrada la encontré muy de "talla interna", por lo que omitiré comentarios, ya que no conozco al tal Gonzalo.

    Sebastián tiene ganas de escribir en su propio blog ahora. ¿Efecto comunicante de los posts?

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