viernes, 30 de abril de 2010

Este juicio es simulado, He dicho, Caso Cerrado.

Este juicio es simulado,
He dicho, Caso Cerrado”.

Cómo todo asunto de gustos, la balanza de si algo es bueno o malo, se mueve mucho más que cualquier juego de parque de entretenciones; más allá de eso, todo lo que se diga será parcial. Desde hace unos días, en que estoy analizando, en qué lado de la balanza se encuentra lo que antes fuera Sala de Parejas, y que ahora es Caso Cerrado.

Si hay algo que me gusta, son las más absolutas rarezas que ocurren en ese programa. Algunos casos conmueven pero siendo justos, más de un 90% hace llorar, pero de risa. De vez en cuando, ocurren cosas que no me gustan, y que se nota que son más falsas que las disculpas de un político, como por ejemplo, hay veces en que se nota que una banda musical inventa un problema que jamás existió, con el sólo fin de que en el entretiempo, la Doctora Ana María Polo les pida que canten y bailen; hay que ser muy estúpido como para no darse cuenta que lo que buscaba ese grupo era una gran pantalla.

En todo caso, si bien Telemundo, y la propia Doctora Polo, reconocen que algunas cosas son “dramatizadas por actores, a petición de las partes, con el fin de proteger su identidad”, surge en mi mente la duda razonable de si las partes realmente existen. ¿Alguna vez se habrá dado la situación, que durante una grabación ante la ausencia de problemas, alguien invente derechamente un caso?, ¿existirán litigantes reales?

Para quienes somos seguidores asiduos del programa, es fácil darse cuenta que de vez en cuando, los mismos actores y actrices, aparecen turnándose como demandante o demandado, y la misma persona que alguna vez dijo que era viuda y sin hijos, a las tres semanas dice tener marido y quintillizos.

Un gráfico ejemplo, es el de “la demandante Laura”. Quien en un programa dice ser “madre de un hijo”, y un par de años más tarde dice ser “madre de una hija”. Salvo una cuestión de cambio de sexo, cosa no extraña en Caso Cerrado, como que todo el mundo sintió, que la chica chillona, que dijo “huevoncita” en cámara, a lo menos en un caso mintió, si es que no mintió en todos.


Para muchos enterarse de cosas así es decepcionante, y su argumento, es que siempre es bueno lo verdadero, pero para quienes buscamos entretención, el programa no pierde su sabor.

Al menos para mí, la verdad es demasiado relativa, porque todo aquel que haya visto cinco minutos de un reality show, sabe que a lo menos, el 99,9% de sus participantes, adopta un comportamiento que le permita obtener más votos, y que estén dentro del marco de las cláusulas contractuales del programa.

2 comentarios:

  1. En lo personal odio este programa jeje!!!

    saludos!

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  2. Al igual que la otra comentadora, ¡odio este programa! Gracias por darme un argumento ahora para hacerlo pedazos si alguien lo defiende porque ayuda o algo así. He notado que los que se ríen con ese programa (como tú o mi polola) tienen un mismo perfil psicológico. Son todos muy fríos, racionalistas y analíticos.

    Lo único que me gusta de la "doctora" es que odia el régimen cubano. En lo demás, nada.

    Sebastián ama Estados Unidos pero no Miami.

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