lunes, 6 de abril de 2009

Entre Plantas. Más allá de lo verde.



Entre Plantas.
Más allá de lo verde.

Hay quienes no me entienden, y supongo que jamás harán el esfuerzo de entender, el porqué puedo vivir entre plantas y sentirme cómodo entre ellas. El gusto vino desde pequeño, y aunque no tiene fecha exacta, el haber crecido entre tres parrones, esparragueras, panes de Dios y cardenales, fielmente cultivados por mis padres, fue más que suficiente para hacerme sentir que las plantas son algo más en nuestras vidas.

Cuando recibo una planta, ya sea porque estaba, porque llega, porque me la regalan o porque mágicamente apareció de la nada, trato de conectarme con ella, mirarla, estudiarla, hasta aprender que tanta agua y que tanta luz directa del sol necesita. La conexión que se va formando con el tiempo, forma lazos tales que a veces les hablo con tanto respeto que ni las tuteo.

El mundo vegetal nos alimenta de formas y colores interesantes, entre los cuales a veces tenemos el poder de intervenir, resucitándolas, haciéndolas crecer más de lo normal, atrofiándolas, dándoles formas o cambiando la coloración de sus hojas y flores, sin que con eso tenga pretensiones o ego divino, sino que más bien morbo o gusto por lograr extraños efectos. Es por eso que a veces juego con tener una schifflera recta, o una hortensia que siendo verde en origen, termina siendo una rareza cuyos pétalos nacen con un centro verde, luego pasan al color blanco, después al rosa, fucsia, lila, morado, hasta llegar a un bello azul índigo; siendo esos resultados los que superan la sensación de lentitud del proceso, llegando a una suprema fascinación.

Por otro lado, el gusto por obtener una planta carnívora, no pasa más allá del mismo gusto que por tener cactus, y si bien, reconozco que en este país es atípico, en países como Argentina, España o México, comprarlas no resulta tan extraño.

No todo es fácil en este mundo, hay veces en que un error, una mala poda, un exceso de humedad, un ataque de insectos, un desprevenido animal, o la maldad humana causan estragos que nos vuelven la cuenta a cero, pero esas instancias son precisamente las que nos ayudan a lograr siempre algo mejor.

Publicación anterior relacionada: las mascotas que nunca tuve y las carnívoras dudas de Anita.

3 comentarios:

  1. Yo te comprendo en tu gusto de las plantas si viajo mentalmente a la edad de 15 años. Ya que, por esa edad, sentía fascinación, luego esa fascinación fue muriendo porque me interesé en otras cosas que no iré nombrando para que el comentario no quede largo. Eso si, no me gustaba hacerlas cambiar de color o ese estilo de cosas, solo era feliz al verlas gobernar el patio.

    ResponderEliminar
  2. Magician's Nephew: Quizás porque después de los 15 años cambia la fascinación de la floración por la de desfloración.

    Daniel Alberto Silanes Puentes cree que a esa edad las hormonas ganan.

    ResponderEliminar
  3. Jajaja. Puede ser. También creo que tuvo mas relacion con algo ludico antes, y luego despues que maduré (en esa area), cuando dejo de ser juego , me dejó de llamar la atención.

    ResponderEliminar