jueves, 26 de marzo de 2009

La Fe de Tita.



La Fe de Tita.

Inclinada ante la Virgen de Fátima, Tita se persignó un par de veces, apoyó su mano sobre el mesón, y repitió en silencio un rito que estaba escrito en la memoria colectiva mucho antes que ella naciera. Al cabo de un minuto, guardó su cartera con recelo, encendió las luces, abrió las puertas del local, y comenzó a limpiar todo con un paño con vinagre, dejando una estela de penetrante y nauseabundo olor, que costaría en disiparse.

Viendo que nadie entraba, y ya un poco preocupada por las finanzas, aferró sus manos a un rosario, y encendió una fuente de juguete, con bellos delfines ensuciados por un agua turbia color barro, porque alguien le había dicho por ahí que hacer que agua de rosas circule en un negocio era bueno.

Miró que el público pasaba de largo en la galería sin siquiera mirar la vitrina, y bajo un perfil estresado se desconectó de este mundo, volvió a acercarse a la caja inconscientemente tratando de llamar al dinero. Su mirada perdida se preocupaba de listar todas las cosas que tenía que hacer durante el día y así estuvo de pié sin hacer nada un rato, hasta que decidió encender una vela y rezarle a una estampita de San Pancracio.

Ya más tranquila, y sintiéndose con más Fe que nunca, pasó al baño con la intención de refrescarse un rato, pero sus pretensiones fueron interrumpidas con los pasos decididos de una clienta entrando. Feliz con la interrupción, corrió hasta un frasco con ciruelas en alcohol para la buena suerte, y mientras lo agitaba vigorosamente preguntó amablemente a la clienta, en qué la podía ayudar, mostrando la más brillante de sus sonrisas.

La clienta respondió el saludo de una manera poco agradable, mientras hurgaba en una bolsa que se enredaba con su cartera. Luego de autoflagelarse un rato moviendo la boca pero en silencio, le mostró un paquete a Tita y dijo: "Sabe a mi mamá le quedó grande la blusa... ¿tiene una talla menos?"

Tita creyó por un momento que una nube negra recorrió el lugar, y la sonrisa si es que existió, desapareció antes que terminara de hablar la clienta. Ni la Virgen de Fátima, ni San Pancracio, la vela encendida, la fuente con delfines y su agua turbia, las ciruelas en un frasco en alcohol, ni todo el vinagre derramado, pudieron evitar que la primera transacción del día fuera un cambio y no una venta. Tita, disimulando el descontento, decidió no demorar mucho, buscó una prenda de menor talla y se la entregó a la clienta; y ésta última ya más contenta, se fue no sin antes desearle un muy buen día a Tita.

No habían pasado ni dos segundos desde que la mujer se había retirado, cuando conteniendo la rabia e impotencia, Tita se dijo a si misma: "por la cresta, esta gente no sabe que hacer cambios antes de una venta da mala suerte".

5 comentarios:

  1. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA................JUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJUAJAUA..........


    es como vivir un dia en el negocio con la ITA jajajajajajaja

    wena te las mandaste...

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  2. Para publicarlo en Santiago en 100 palabras.

    Buena la fantasia.

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  3. Muy divertido es OPUS 8 me alegro de saber que sonrias al leerlo jaja!


    Un abrazo!

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  4. Mmm Daniel, me confundo de repente, al leer tu blog, me pasa que no sé si es cuento, historia de la vida real, alusion a personas reales, o simplmente patinadas de coco.

    Magician`s Nephew exige una explicacion, plop.

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  5. Car-Litros: Cuidado con reírte mucho mira que ya me gané una demanda por ello, de gente que no sabe leer, carece de comprensión de lectura, tiene la mente sucia, da alcances que no tienen a las cosas, y exageran por algo que no pasa de cuento.

    Francisco Javier Silanes Puentes: Hermanito mio, jajajaja, como que tendríamos que dividirlos en 3 o 4 partes porque el texto se pasa un poquito.

    Soy la que no buscas: Si, es que me imaginé a los enanos machistas, es inevitable reírse.

    Magician's Nephew: En mi blog, si bien me puedo basar en instancias o situaciones reales, las mezclo con cuanta cosa se me ocurra en la cabeza, sumándole experiencias, fantasías.

    Por ejemplo, a veces de la personalidad de dos personas, saco un personaje. Otras veces, de algo que vi puntual, lo trato en genérico, o algo que pienso genéricamente lo puntualizo. También hay veces en que invento todo sin basarme en nada. Hay veces que cambio el sexo y la identidad de los personajes, con el claro fin de que no se compare a ninguna persona real, pero que quede claro para esa persona que me refiero a ella. Etc., etc.

    Nada de lo que yo escriba en este es absolutamente real, a menos que el texto quede claro inequívocamente que escribo sobre algo ocurrido.

    Daniel Alberto Silanes Puentes agradece sus limpios, bienintencionados y sensatos comentarios.

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