domingo, 8 de marzo de 2009

Desencuentro cercano del primer tipo. Mis inciertas experiencias con un O.F.N.I.


Desencuentro cercano del primer tipo.

Mis inciertas experiencias con un O.F.N.I.

Es humano temerle a lo desconocido, y hace unos días me quedó más claro que no existe temor más fundado que ese.

Ha pasado más de una década desde que mi hermano conoció a Verónica en las intrincadas redes ciberespaciales de IRC. Aquella mujer era una estudiante de derecho, que resultó ser mi compañera de curso, y una gran amiga, aunque imaginaria. Es una incógnita el porqué Verónica desapareció del mundo virtual, casi al mismo tiempo que dejó de asistir a clases, y más misterioso aún fue el hecho de mantener el contacto con ella a niveles que más de una vez llegué a pensar que sólo yo sabía de su existencia. A tanto llegó el extremo de su desaparición que en Facebook se ha tomado por medida etiquetar con la sigla O.F.N.I. (Objeto Fotográfico No Identificado) toda fotografía donde aparezca.

Durante una reunión ya comentada en una publicación anterior, me informó que el día Jueves se celebraría la despedida de su hermana Natalia, en virtud de su inminente viaje a Europa y su reencuentro con su amado Piccino, y con esa idea me quedé.

Mientras yacía recostado el día Miércoles, mi paz se vio interrumpida por una llamada telefónica de Verónica, quien a última hora me avisó que me estaban esperando para realizar la despedida, ¿no se suponía que era al día siguiente?, ¿quién me manda a creer en la fecha dada por un ser sin existencia?, lo sé, nadie.

Como no tenía sentido despotricar, salí prácticamente corriendo, atravesando toda Pequeña Lima, siguiendo como estrategia cruzar al primer lado que el semáforo señalara con luz verde, para ahorrar tiempo. Pensando ya que iba atrasado, nunca supuse que lo peor estaba por suceder: ya estaba casi sin aliento y a menos de una cuadra del domicilio del O.F.N.I, cuando decidí llamarla por teléfono, recibiendo una tragicómica noticia: "No, si no es es mi casa, es en la casa de mi mamá, estamos todos acá". Bendita sea la lejanía que me evitó ser procesado por homicidio calificado.

Caminé hasta el parque, y recordando la temida Ley de Murphy con decepción vi como todas las calles estaban colapsadas de vehículos, así que sin pensarlo mucho desistí de tomar un taxi. Corrí hasta la Estación de Metro más cercana, lamentablemente me vi obligado a pasar frente al Mercado Central, obligándome a respirar el nauseabundo olor a pescado podrido, situación que unida al cansancio de caminar a paso veloz, hizo el recorrido eterno. Una vez en la estación Cal y Canto me pude relajar porque ya estaba en el rumbo correcto, aunque treinta minutos tarde como deben suponer.

Moraleja, no confíen en aquello que no existe, porque incierto es lo que dicen.


4 comentarios:

  1. Mmm... tambien me pasa que no veo a gente en harto tiempo, aunque no al nivel de buscar OFNIs.
    El otro día no más me comuniqué con un amigo, ex compañero de universidad, a traves de email.
    Y tambien vi una vieja amiga en la calle, pero no estaba muy seguro de que fuera ella... así que no la saludé jejeje.

    Yap, que estes bien.

    Bye

    ResponderEliminar
  2. Magician's Nephew: Ufff, visto desde ese punto de vista yo debo ser un O.F.N.I. para tantos y tantas, jajajaja.

    Daniel Alberto Silanes Puentes vive en la dimensión desconocida.

    ResponderEliminar
  3. Regalale un calendario imaginario a tu ofni cosa que no se le olvide de avisar los eventos especiales :P

    (Y yo si la hubiese matado! Total no habria evidencia del homicidio jeje)

    ResponderEliminar
  4. Maga: Muy buen punto,no lo había pensado de esa manera.

    Daniel Alberto Silanes Puentes no ha matado a nadie.

    ResponderEliminar