martes, 15 de agosto de 2006

Amigos por correspondencia.


Amigos por correspondencia.

Había olvidado que así como alguna vez las vacas fueron terneras, yo fui niño y adolescente. En uno de los cajones de mi escritorio, específicamente el tercero, guardaba algunos tesoros de mi infancia, los cuales creí perdidos, y que hoy motivado por una extraña fuerza melancólica decidí recuperar.

Gracias a esos objetos ahora quiero recuperar algunos de los aspectos más bellos de mi infancia y adolescencia, principalmente los que me hacían soñar y sentirme cada vez más vivo. En especial, busco recuperar una tradición de mi infancia actualmente casi extinta, quiero volver a ser niño y a soñar otra vez con otros mundos. Aquellos mundos lejanos e inverosímiles que Internet no describe, aquellos que sólo existen en nuestros corazones, y que transmitíamos de una manera más dedicada y personal.

Hace años, yo tenía la costumbre de escribir mensualmente a mis distintas amistades por correspondencia. No recuerdo exactamente como me inscribí en ese programa internacional de amigos por correspondencia, pero si recuerdo que fue junto a mi querido amigo con apellido Carlos Llancamán en el Liceo de Aplicación, cuando estábamos en primero medio.

Un año más tarde, cuando ya ni me acordaba que me había inscrito en un sistema de amigos por correspondencia, tuve una grata y epistolar sorpresa. Al momento de ver que un sobre blanco a mi nombre se deslizaba bajo mi puerta, sentí una emoción tan fuerte como la que sintió Harry Potter al recibir su primera carta de Hogwarts. Se trataba de una carta que venía de Shelbyville, Kectucky, USA, y me la enviaba Carrie Insco, una joven rubia, amante de la naturaleza y enamorada de su anticuado pero bello pueblo natal, bastante simpática y positiva, y quien siempre me escribía poco porque a penas dominaba el castellano a tal nivel que muchas veces recurrió al spanglish, pero que, sin perjuicio de lo anterior, en lo personal sentía que nos unía una mágica y perfecta comunicación.

Luego me enteré que a mis demás compañeros que también se habían inscrito, le empezaban a llegar cartas de distintas partes del mundo. Fue así que entre nosotros nació la ambición por tener muchísimos amigos por correspondencia, ambición que supero a la razón. Lógicamente comenzamos a intercambiar direcciones postales para lograr dicho objetivo. Al final, terminé ganando dos amigas por correspondencia más, casi cayendo en la flor de la promiscuidad.

La segunda mujer de la cual tuve noticias, era una amiga de mi ya citado amigo Carlos, y a la cual yo le escribí patudamente. Se trataba de Ana Cristina Marín U., una joven que en ese tiempo tenía mi edad, ya que solo tenemos un mes de diferencia en nuestras fechas de nacimiento. Vivía en Medellín Colombia, y con ella formé una amistad mucho más fuerte que las demás, y sin duda se debió a que no existía una barrera idiomática que nos limitara en demasía. Lo que más destacaba en ella era su cercanía y su cariño, era una verdadera amiga, me contaba cosas personales y me pedía mi opinión como si viviéramos cerca y fuésemos conocidos de toda la vida. Tengo un gran recuerdo de ella.

La tercera joven de la cual tuve noticias, fue todo un reto siempre, ya que yo era el que le tenía que escribir en inglés, porque ella no sabía nada de castellano. Se llamaba Katherine Hamley, y vivía en la localidad de Redruth, Corwall en Inglaterra. Si bien me costaba escribirle en inglés, con ella también logré formar un nexo de amistad, aunque no tan fuerte como el que había logrado con Carrie y con Ana Cristina.

Lamentablemente en Diciembre de 1998 se apagaron todas las luces. Lentamente el número de cartas bajó, y las tres personas intercambiamos e-mail para mantenernos al tanto, sin embargo en 1999 recibí la última noticia, y nunca más hubo respuesta. Además, cado uno se fue alejando del otro por distintas razones, aunque la principal fue que todos estabamos en la universidad al momento de romper todos los contactos, ya que nadie tenía tiempo en ese entonces para seguir escribiendo.

En todo caso, necesito recuperar esa misma magia que siento ahora al releer las cartas. Deseo recuperar al menos a una de aquellas amigas, en especial a una con quien logré formar una verdadera amistad por correspondencia, y que no descansaré de ahora en adelante hasta tener al menos una noticia de ella. Así que ahora viene mi solicitud de Servicio de Utilidad Pública.

Amigo/a Lector/a.

Si ud. sabe donde encontrar a la Doctora Ana Cristina Marín Uribe, que haya nacido el 5 de Abril de 1979 en Medellín, Colombia, cuyos padres se llamen Olga y Ernesto, y su hermana menor tenga por nombre Beatriz, que haya estudiado en el colegio Santa María del Rosario, y que de niña le haya gustado el baloncesto, y el salir de campamento. Por favor, infórmeme o al menos coméntele que la estoy buscando; estará salvando una amistad.

6 comentarios:

  1. Que bonito… Daniel, nunca me habías contado sobre esta forma extraordinaria de tener amigos que tuviste en tu adolescencia, lo encuentro de verdad mágico, que emoción debió ser para ti, recibir esas hermosas cartas, escritas con afecto, imaginar el largo viaje que tuvieron que hacer para llegar a tus manos o quizá el esmero en la letra y la escritura para que las cosas fueran mas claras a pensar del idioma de dos de ellas...

    Espero que encuentres a Ana Cristina.

    Anita emocionada con las epístolas y el relato

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  2. Que lindo Daniel!!!...suena tan lindo esos lazos de amistad que creaste por carta.
    Oye y probaste buscar en google a tu amiga ;) en una de esas trabaja en algun lugar donde este su direccion de correo en internet???. En una de esas google no nos falla ;) jejeje

    Ojala encuentres a esa niña :)

    Besos, cuidate mucho...chauuu

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  3. Gracias Anita y Cristina.

    Desde ayer que he estado busncando en Google, y creo que ya di con una posible dirección de e-mail de carrie, le escribí y ojalá que sea ella.

    De Ana cristina y de Katherine aún no encuentro nada, pero seguiré intentando, total poner sus nombres en google no demora tanto, así que las buscaré una vez al día.

    Un abrazo,

    Daniel Alberto Silanes Puentes necesita al Pollo Fuentes.

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  4. ni la menor idea de quienes seran, pero escribes muy bien... muy dinamica la redaccion.

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  5. Inodoro Pereyra2:04 a. m.

    Amigo mio, mi gran amigo de la niñez, adolescencia y adultez, se me perdio de esa misma forma, llegue a juntar mas de un kilo de cartas, desde los 8 años de edad que nos escribimos...si alguien ve a este exitoso socio de bufete legal y fan club de la secta hermetica....diganle que se vaya a la chucha por aweonao

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  6. kathamley@hotmail.com11:33 a. m.

    Hi Daniel,

    It's Katherine here. Just wondering what you have written about me on your site as I can't read Spanish unfortunately!

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