miércoles, 23 de julio de 2008

Egresado. Ni chicha ni limoná.


Egresado.
Ni chicha ni limoná.

Ya se va a cumplir un año desde que me encuentro en un estado híbrido, una situación extraña que es muy difícil de asumir en el fondo del alma, y que a la vez suele ser poco entendible para parte de la sociedad. Me refiero específicamente a los problemas que conlleva mi condición de egresado de derecho, condición en la que dejé de ser estudiante de derecho, pero en la cual aún no soy abogado, puesto que me faltan los tres últimos trámites (examen de grado, práctica profesional y juramento)

El problema va más allá de esa paradoja de no ser “ni chicha ni limoná”. La carrera por la cual opté, si bien es buena en muchos aspectos, tiene un lado oscuro, y es el estrés permanente. Desde la semana anterior a la primera prueba de la carrera, hasta el día que uno da el temido examen de grado, se sufre toda clase de trastornos por estrés, en más de una ocasión. Ahora bien, se podrá decir que ya salí de clases, no trabajo, y mi única responsabilidad prioritaria actual, es estudiar por mi cuenta, cosa que debería generar un estado de relajo; pero lamentablemente, me he dado cuenta que a lo menos en mi y un grupo no menor de personas, a lo menos una vez al mes tienen una pesadilla de este corte:

  1. Los llaman de la universidad para avisar que hubo algún extraño error, y que le faltan cursar uno o más ramos para egresar.
  2. Aún están en la universidad, y tienen que dar un examen, para el cual no pueden estudiar porque se perdieron los materiales de estudio (el examen suele ser mañana, o en un par de horas).
  3. Están sentados frente a la Comisión de Examen de Grado, y los profesores formulan preguntas extrañas, ininteligibles, o muy difíciles.

Antes de salir de la universidad yo no tenía esa clase de pesadillas, de repente tuve más de un sueño extraño relacionado con alguna asignatura, un profesor o algún tema puntual, pero jamás a niveles tan desesperantes como los que les acabo de describir.

Esto me demuestra que hay algo en el fondo de mi ser, que irónicamente despierta cuando yo duermo. Creo que si bien mi parte consciente asumió que egresé, y además, tiene claro que el examen de grado es un paso más a seguir, mi subconsciente o inconsciente (ya no recuerdo cual era el nombre correcto), aún no asume que ya no soy alumno.

Por otro lado, creo que una parte de la sociedad juega en contra en este tema de una forma absolutamente involuntaria. De vez en cuando, a quienes no entienden como funciona el proceso para obtener el título de abogado en este país, debo explicarle la diferencia entre un egresado, un licenciado y un abogado, puesto que existe la creencia por algunos, que un egresado ya es abogado, por el sólo hecho de egresar. Creo que desde el día en que comencé a contestar esas preguntas, alguna parte de mi cerebro cuestionó mi situación actual, y claro, como no falta la neurona que no tiene otra cosa en que entretenerse, no halló nada mejor que mandarme pesadillas.

2 comentarios:

  1. Esas pesadillas las he tenido un par de veces, claro que pa asegurarme de no tener la 1º pedí mi certificado de egreso rápidamente.. al menos eso me aseguraba que estaba en esta calidad extraña.... y la 3º es la que me tiene paralizada y/o congelada en ella.

    El mayor problema es que el resto no entiende y he pasado de todo por eso... por ej con lo del volcán tuve la mala ocurrencia de llamar a la Junaeb para ver si tenía derecho a una de las becas que le darían a los estudiantes de la zona, pero como el personaje que me atendió no pudo entender esta figura extraña del egresado que es y no es estudiante me trato como las &%$/& que me dejaron sin ganas de siquiera seguir preguntando si tenía derecho o no a la beca. O cuando fui a cambiar mi inscripción electoral y me preguntaron profesión u oficio... dude un rato y dije estudiante, lo mismo que para el idiota de la Junaeb yo ya no soy.

    Un abrazo!!

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  2. Pepa: Te comprendo totalmente, a mi me pasó algo similar cuando hice un trámite bancario, cuando dije egresado de de derecho, el agregó como dato "abogado", para cuando ya me di cuenta, el trámite estaba finiquitado y no había nada que hacer.

    Una vez me pasó, también, que llamó una patrocinada de Clínicas Jurídicas a mi celular, cuando ya la había terminado, pensado ella que yo seguía con la causa.

    Resulta que cuando dije aló, ella preguntó por el Abogado Daniel Silanes. Sin siquiera saber quién me hablaba aún, yo grité: ¿y quién inventó esa injuria y calumnia?, si me falta ene pa' jurar.

    La pobre señora, sin entender mucho, se deshizo en disculpas. Quizás en qué tono me salió, jajajaja.

    Respecto a lo que dices de sacar un certificado, yo no lo saco hasta el día de hoy, pero como recibí una llamada telefónica para inscribir mis datos en EGRESADOS UDP, tenía una prueba de mi condición.

    Un abrazo, y mejórate.

    Daniel Alberto Silanes Puentes quiere comer limón.

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